Los que son grandes pueden negociar mejor con proveedores y tienen personal para no cerrar al mediodía o los domingos

por Contador Público (Uruguay) Darío Aurelio Abilleira Alvarez

Tiendas de barrio y grandes superficies pierden un tercio de ventas desde 2006

Los dos extremos de la oferta comercial son los que peor encajan la crisis

Las grandes cadenas capean el descenso del consumo con un descenso de facturación mínimo

Dicen que un buen comercial sería capaz de venderle una nevera a un esquimal. Para vender cualquier cosa en una España atosigada por una crisis que dura ya cinco años hace falta ser casi tan convincente. El sector del comercio minorista vive horas bajas. El mes de septiembre las ventas se desplomaron un 10,9% con respecto a un año antes. Fue la mayor caída desde que comenzó la crisis. Todos los formatos han perdido facturación, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. Sin embargo, los más grandes y los más pequeños sufren el mayor descalabro. Las tiendas de barrio y las grandes superficies se dejan desde septiembre de 2006 cerca de un tercio de su negocio. Solo las cadenas de tiendas potentes, con tamaños flexibles y buenas ubicaciones, pero con precios agresivos, aguantan el tirón de un consumidor asustado.

“En septiembre se ha notado la crisis. Pero como en agosto, en julio y en los últimos cuatro años. Hemos pasado de ver gente gastando a manos llenas a ver que no compra ni el que tiene dinero, porque le da miedo lo que pueda venir”, cuenta la dependienta de una perfumería de la calle de Mesón de Paredes, en el centro de Madrid. Asegura que desde esta tienda ha visto ya muchos lustros de vacas gordas y vacas flacas. “Y cuando vienen mal dadas, el pequeño comercio tiene las de perder. Porque con los grandes es difícil competir”, dice mientras ordena las estanterías llenas de cosméticos. “Los que son grandes pueden negociar mejor con proveedores y tienen personal para no cerrar al mediodía o los domingos”, asegura mientras despacha a una clienta, a la que recibe por su nombre de pila.

Pese a las supuestas ventajas que desgrana esta dependienta hacia los gigantes del comercio, las grandes superficies (espacios de venta de, al menos, 2.500 metros cuadrados) tampoco han cosechado buenos resultados. Han sufrido un buen bocado: sus ventas han caído en términos reales también más del 30% con respecto a septiembre de 2006. Malos tiempos para el hipermercado o el gigante comercial.

En el sector comercio solo hay un jugador que ha sabido lidiar con los cinturones apretados al máximo: las grandes cadenas. El INE califica así a la empresa que cuenta con más de 25 locales y al menos 50 asalariados. En conjunto, este tipo de negocio, tras años de economía a la baja y de paro desbocado, solo se han dejado el 4,3% de sus ventas en comparación con 2006. En esta categoría están, por ejemplo, las tiendas de Inditex. La facturación del grupo de Zara registró una caída muy leve de ventas en España. También los supermercados medianos están encajados en este epígrafe, como Mercadona o Dia. El primer grupo mejoró sus ventas el año pasado un 7,9% hasta 16.448 millones de euros. El segundo, ha logrado disparar el beneficio un 175% en los nueve primeros meses de este año, en parte gracias a que su facturación en España creció el 5,7%.

Los comercios ya sabían que la subida del IVA en septiembre no les haría un favor. Pero el desplome no puede explicarse solo con el alza del tributo. “Consumimos menos. Estamos en estado de shock, porque la incertidumbre y la inseguridad hace que no nos atrevamos a gastar”, razona Josep Francesc Valls, profesor de la escuela de negocios Esade. “El gran problema del comercio en España es que no hay dinero. Es así de simple. Y ante un hecho tan rotundo, cambian los hábitos de compra: la gente busca precio bajo, incluso aunque a veces deba renunciar a algo de calidad”, coincide Ismael Quintanilla, profesor de Psicología Social en la Universitat de València. También gana terreno, dice, la compra en pequeñas cantidades. Y se mira con lupa, añade, la gasolina que supone un desplazamiento grande para llenar la despensa. De ahí los problemas de algunos hipermercados. Y del pequeño comercio, porque aunque sí ofrece más cercanía, en cuestión de precios le falta volumen para negociar, dice Quintanilla.

Valls apunta además a que la caída de ventas no es el único lastre que vive el sector. “En paralelo a esa caída hay un componente muy significativo: el IPC aumenta. Eso significa que los precios siguen creciendo, a pesar de que la renta de los consumidores se reduce. Los salarios se comportan con la lógica de una crisis, pero las materias primas o la electricidad no, y el comercio está obligado a asumir eso”, señala.

No solo los comercios han visto incrementados los gastos habituales y básicos. También las familias destinan cada vez más de su presupuesto a pagar la luz, el agua y la vivienda. Según la última encuesta de gasto familiar del INE, con datos de 2011, cada hogar gasta de media al año 29.482 euros, frente a los 30.562 euros de 2006. Del total, a vivienda, agua, electricidad y combustibles destinaron el 31,3%, frente al 24,8% de 2006, si bien en 2012, gracias a la bajada del euríbor (índice al que se referencian la mayoría de créditos hipotecarios) quizá se ha aliviado algo ese apartado. En un segundo plano se han quedado otros dispendios, como la ropa, los electrodomésticos o los muebles. Hasta en alimentación se gasta un 3,5% menos.

La cercanía con el cliente, dice Valls, “sigue siendo patrimonio del pequeño comercio”, pero el tamaño le da a las cadenas una herramienta fuerte en un periodo en el que el cliente prima el ahorro. “Mercadona, por ejemplo, lo ha llevado a otro nivel, porque ha desarrollado el concepto de interproveedor”, recuerda Valls. Son empresas que elaboran productos en exclusiva para esos supermercados a un precio bajo, porque a cambio tienen asegurado un volumen elevado.

“Las grandes cadenas son una imitación del pequeño comercio”, resuelve Manuel García-Izquierdo, presidente de la Confederación Española de Comercio. Pero una copia poderosa. “El pequeño comercio tiene menos capacidad de crédito”, señala. Un sector que acumula 27 meses consecutivos de caída de ventas, defiende, lo que necesita “de manera urgente” que el Gobierno piense medidas que generen confianza en el consumidor y dinamicen el consumo. “El sector, por su parte, hace muchos esfuerzos. Por ejemplo, es el que mejor está manteniendo el empleo”, insiste en subrayar. Mientras el índice de ventas ha caído en 2006 más del 30% en los pequeños comercios, el de empleo ha bajado un 3,1% y en las grandes cadenas incluso ha aumentado, el 6,5%.

En la perfumería madrileña no son optimistas ni siquiera ante la llegada de las fiestas. “Esta Navidad no creo que veamos grandes alegrías. La gente gastará algo, por supuesto. Pero hasta los funcionarios se han quedado sin paga extra. ¿Regalos en crisis? Solo para los niños. Para el resto, un detalle como mucho”, vaticina.

http://economia.elpais.com/economia/2012/11/03/actualidad/1351977725_047420.html

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