Rivera tiene 67 Free Shops. En un fin de semana pueden llegar a Rivera hasta 20.000 brasileños. Un local para Free Shop puede llegar a costar 1 millón y medio de dólares y la patente medio millón. En Río Branco cruzan 700 vehículos por día del puente Mauá, y 1200 camiones por mes.

por Contador Público (Uruguay) Darío Aurelio Abilleira Alvarez

La frontera del consumo

Vienen, compran y se van. Rivera y Rio Branco crecen para satisfacer cada vez más a los turistas del norte. Las inversiones se multiplican, el desempleo baja y el pueblo de parabienes.

Por Karina Spremolla.  Diario El País – Paula – Febrero del 2013

Ya casi no hay uruguayos que crucen la frontera para comprar ticholos. O que recorran 500 kilómetros para cambiar los neumáticos del auto. Ya no hay guaraná en los restaurants ni packs de refrescos de tres litros en los baúles del auto. Los brasileros, especialmente los de Rio Grande do Sul y con buen poder adquisitivo, desembarcan hoy en Rivera, Rio Branco, Aceguá o el Chuy en busca de productos importados que en su país pueden valer tres veces más.

Según las normas, ninguno puede gastar más de 300 dólares y por encima de este monto, las autoridades del país vecino exigen el pago de un complemento que, en caso de tener que hacerlo, mantiene todavía el beneficio de la compra. Ello explica que los brasileros colmen los free shops y llenen sus carritos con cajas de whisky, perfumes, cosméticos, ropa, carteras y relojes entre tantas otras mercaderías.

Rivera es la ciudad fronteriza de mayor crecimiento y la que más ha desarrollado el turismo de compras. Cuenta con 67 locales de free shops distribuidos a lo largo de la calle Sarandí y algunas adyacentes, además de un shopping de 16.000 metros cuadrados.

El presidente de la Asociación de Comercios de Free Shops de Rivera, Rodrigo Varela, aseguró que un fin de semana pueden llegar hasta 20.000 brasileros. ”Vienen en sus autos o también en ómnibus que llegan temprano y se quedan hasta las 4 de la tarde”. Por ahora, dice, la ecuación sigue siendo favorable, pero advierte con preocupación que la suba del dólar con respecto al real “nos está empezando a castigar”. La vicepresidenta de la asociación, Nelly Ferreira, comparte esta apreciación y recuerda que en tiempos de crisis, cuando el tipo de cambio dejó de convenir a nuestros vecinos, “tuvimos días de facturación cero. Y tuvimos que mantenernos, porque si alguien cierra un free shop no puede volver a abrirlo. El requisito es la continuidad”.

El boom de estas tiendas comenzó en 2006, pero desde hace dos años Rivera vive una verdadera explosión en el consumo. Tanto, que la inversión extranjera ya ha puesto el ojo en esta ciudad y ha adquirido negocios locales. Neutral y América han sido adquiridos por DFA, mientras que el grupo panameño Wisa compró las operaciones de El Siglo y Colonial, según información de la gremial. Flamingo y Saint Honoré, que son de origen extranjero, también operan en Rivera.

Este desarrollo ha generado, a su vez, un boom inflacionario en el valor de las propiedades, sobre todo en las que están en la zona más céntrica de la ciudad. Para instalar un comercio de este tipo en la calle principal, los propietarios pueden llegar a pagar un millón y medio de dólares por un local.

En 2012, según datos de la gremial, los free shops de Rivera facturaron en su totalidad unos 170 millones de dólares, cifra similar a la de 2011. Sin embargo, dice Varela, “el año pasado han abierto grandes tiendas, grandes superficies y locales más importantes en nuestra ciudad, y llenar estas tiendas ha significado una gran entrada de mercadería que afecta el número final del cierre del año. Esto significa que para los que tenemos más tiempo trabajando acá y no agrandamos nuestras tiendas y estructura, vamos a tener una baja en las compras y las ventas. Algunos asociados han tenido bajas de entre un 10 a un 25%”.

Un shopping inaugurado en 2012, otro en carpeta para 2014, un supermercado de grandes proporciones, un hotel de categoría, la remodelación del casino, la proyectada torre más alta del interior y nuevas habilitaciones para operar free shops testimonian el despliegue en la ciudad.

“Mientras el real se mantenga estable, hay mercado en Rivera”, apuntó Varela. Sin embargo, estas grandes inversiones no pueden depender de una realidad que puede cambiar de un año para el otro. Claudio Marchesano, vocero del grupo que lleva adelante el shopping Melancia, el segundo centro comercial que tendrá la ciudad, dijo que las condiciones son favorables y seguirán siendo favorables, de acuerdo a sus estudios de mercado. “Nosotros creemos que Uruguay está atado a Brasil y que el real va a ir acompañando el peso. Ya lleva cierta estabilidad y creemos que por lo menos va a durar diez años”.

Varela, en cambio, no es tan optimista. “Hay proyectos muy grandes y la verdad no sabemos cómo se van a manejar. Yo creo que deberían intentar traer más público a Rivera. Porque además, si bien llega mucha gente, están viniendo con un poder adquisitivo menor. Por algo vienen en ómnibus. Aumentó el público pero cayó el ticket. Yo creo que con la gente que viene hoy, no da para todos”.

Marchesano coincide con esta visión. Pero la idea, dice, es recuperar al público de alta gama. “El desarrollo comercial desordenado que hoy tiene la ciudad ha llevado a que esa gente esté dejando de venir. Es gente de nivel ABC1 del sur de Brasil que vendría más si se le dieran más servicios. No hay baños, no hay suficientes hoteles, no hay lugares para ir a comer, ni siquiera suficiente lugar para estacionar. Si les diéramos todo eso, quizás se quedarían incluso una noche más”.

El Gran Hotel Rivera, de reciente inauguración, ostenta cuatro estrellas y es el de mayor categoría de la ciudad. Le siguen una cantidad considerable de pequeños hoteles de nivel medio. La oferta, en ocasiones, no alcanza para cubrir la demanda.Y no han sido pocas las veces en las que se ha echado mano a los moteles de la zona.

El movimiento en la frontera no beneficia únicamente a los free shops. “Todos los negocios venden. Si no, ¿cómo se explica el desarrollo de Parisien, Arredo, Stadium, Tiendas Montevideo o Motociclo?”, se pregunta Nelly Ferreira.Y de hecho, la respuesta está en el tamaño que estas tiendas han alcanzado en Rivera. La de Parisien, por citar un ejemplo, ocupa el edificio del viejo cine Gran Rex. “La gente camina por la calle y no diferencia bien qué es un free shop y qué no. Si el precio le conviene, compra”.

Y lo bueno alcanza también a la gente del pueblo. El shopping Siñeriz, a cinco minutos del centro de la ciudad, incluyó en su oferta una sucursal de TATA. “Para nosotros, hay un antes y después de TATA, porque los domingos de tarde no teníamos dónde comprar un litro de leche”.

El régimen

Los free shops manejan un precio internacional duty free, lo que asegura que el producto tenga el mismo valor en cualquier tienda libre de impuestos en todo el mundo. Sí varían los artículos que se incluyen en el listado de acuerdo a la demanda.

La oferta es casi en su totalidad de productos importados. Casi, porque se aceptan cigarrillos y en algunos se ha permitido comercializar alfajores uruguayos de exportación, por ejemplo.

La lista de artículos de venta libre tiene un criterio selectivo, tendiente al lujo.Y en muchos rubros no está permitido incluir artículos por debajo de determinado valor de venta. Dicen que ello asegura el nivel de la oferta que buscan los extranjeros.

Los productos llegan a un depósito fiscal único controlado por Aduana y de allí los operadores deben retirar la mercadería y pagar entre el 10 y el 15% del valor de la factura para que la liberen. “Claro que pagamos impuestos”, afirma Varela. “Y los pagamos por adelantado, además del cánon que se paga al depósito fiscal y el impuesto a la renta”.

Según fuentes allegadas al negocio, una patente de free shop puede valer hoy unos 500.000 dólares. O incluso más. El presidente de la Asociación de Comercios de Free Shops sin embargo afirma que es muy complejo establecer una cifra. “Lo que se debe considerar en realidad es que lo que se vende o se compra es la totalidad de la empresa autorizada a operar en el sistema de free shop. O sea que se compra todo lo que implica esa empresa, su contenido, el equipamiento, funcionarios, staff, salones o locales comerciales en propiedad o alquiler, mobiliario, inventarios de mercadería y negocio funcionando, además de un estudio para conocer el nivel de facturación y sus utilidades. Dentro de todo esto, está implícita la autorización a operar en el sistema de free shop. Por lo tanto, asignar un valor únicamente a la habilitación es prácticamente incalculable”.

Grandes superficies

A la entrada de la ciudad, todavía sobre la Ruta 5, un terreno de generosas proporciones anuncia la llegada de MultiAhorro y con ello, un nuevo supermercado para los lugareños.

Melancia, el segundo centro comercial de Rivera ya está en camino. En realidad, es el primero que combinará comercios de free shop con negocios tradicionales. Lo particular del proyecto es que extenderá la principal arteria de la ciudad y, a través de un puente sobre el arroyo Cuñapirú, conectará la zona comercial con la zona residencial. Esta característica, junto a la relevancia de la obra pública en curso, fueron fundamentales a la hora de dar el visto bueno a la iniciativa que lleva adelante el Grupo Marchesano.

La obra comenzó a mediados de enero y ya está cambiando la fisonomía original de Rivera. Todo el predio ocupará un área aproximada de cincuenta hectáreas

“No va a ser un centro comercial como el que cualquiera podría encontrar en el interior”, afirmó Claudio Marchesano. “Será un formato de shopping center que nos asegure que las marcas importantes, las marcas de lujo puedan estar presentes.Y será además un proyecto urbanístico. Porque el desarrollo comprende la construcción de viviendas, una terminal de ómnibus, un área de servicios y un hotel”.

Ni la ubicación, ni el tamaño ni el tipo de proyecto han sido caprichosos. Responden a rigurosos estudios que hacen viable el emprendimiento. “Estuvimos varios años trabajando sobre la zona, analizando las posibilidades, visitando comerciantes, evaluando las proyecciones en función del cambio, de los eventos que vienen, de la estabilidad del real, de un montón de variables que tiene la ciudad y que no se encuentran en otros lugares”.

El shopping tendrá 18.000 metros cuadrados, de lo cuales un 60% estará destinado a tiendas de free shop. Hasta ahora, Wisa y Neutral ya están confirmados. “La idea es darles lugar en Rivera a las marcas de lujo a través de grandes superficies”.

Un detalle para nada menor en esta senda de desarrollo creciente que presenta la ciudad, es la posibilidad de convertir el aeropuerto de Rivera en una terminal binacional, un proyecto que podría concretarse para el Mundial Brasil 2014 y que, de hacerlo, traería gente desde más lejos.

Otra frontera

Más pequeña pero con la misma ambición de crecer, Rio Branco también se ofrece al visitante brasilero con marcas de alta gama y enormes plataformas de free shops, cuya arquitectura– vidriada y moderna– contrasta con la que predomina en toda la ciudad. Es una infraestructura diseñada para quienes ocupan los 700 vehículos que cruzan cada día el pintoresco puente Mauá. El mismo por el que ingresan, también, 1.200 camiones con mercadería al mes.

“Al ver esto no parece que estamos en Rio Branco”, dice el alcalde Robert Pereira. “Parece otro tipo de ciudad con otro tipo de inversión”.

Allí también hay un proyecto de shopping center que ya ha sido aprobado. “Esto va a ser muy bueno porque, además de las fuentes de trabajo, se han hecho acuerdos que tienen como contrapartida nuevas calles y alumbrado”.

El funcionario agregó que hoy se trata de impulsar un hotel de cuatro o cinco estrellas y un casino. “Hubo un llamado en Melo y cuatro proyectos, pero el concurso se declaró desierto. Nosotros estamos reclamando a ver si podemos traer uno de ellos para acá”.

En Rio Branco, la actividad ha ido en ascenso desde el 23 de diciembre de 2003, cuando abrieron sus puertas por primera vez.

Hay menos gente que en Rivera, es cierto, pero de cada cinco o seis autos brasileros solo se encuentro uno uruguayo. Y esto ocurre porque se trata de una zona netamente comercial, alejada del circuito residencial.

“Para concretar todos los proyectos que hay en Rio Branco, lo único que estaría faltando sería que el señor presidente dé la orden de llamar a licitación por el casino. Todas las partes están interesadas, falta voluntad política”.

Free shops espejo

El anuncio preocupa a todos en la frontera. Se trata de una ley brasilera que todavía no está reglamentada y permite, en suelo propio, la instalación de comercios libres de impuestos en ciudades espejo, frente a Rivera, Rio Branco, Aceguá, Bella Unión o Chuy.

Allí se establece que “podrá ser autorizada la instalación de tiendas francas para la venta demercadería nacional o extranjera” en “ciudades gemelas de ciudades extranjeras en la línea de frontera de Brasil a criterio de la autoridad competente”.

El texto deja librado a la reglamentación qué mercaderías podrán comercializarse. Tampoco está claro qué impuestos se liberarían, pero según el alcalde, “la información que tenemos es que no se va a permitir la venta a brasileros, va a ser un sistema espejo del sistema nuestro”.

A su vez, el presidente de laAsociación de Comercios de Free Shops de Rivera, Rodrigo Varela, indicó que “probablemente los mismos free shops que están del lado uruguayo también abrirían del lado brasilero, eso va a traer más gente a la frontera. Si no pueden venderles a brasileros, será bueno para todos”.

“Podrá ser un complemento de fuente laboral para ambas partes” estimó por su lado Pereira. “No va a dejar de comercializarse en Uruguay porque también la ley, según la información que tenemos, se va a manejar en Brasil a nivel de turistas. Pero ojo, porque Brasil tiene trabas muy grandes en cuanto al ingreso de mercadería importada, y los aranceles seguirán siendo altos”

Voz de mando

El jefe comunal de Rivera, Marne Osorio, insiste en que el atractivo turístico de su departamento no termina en los free shops. Si bien reconoció que gran parte de los ingresos proviene de la oferta comercial, “no es únicamente de aquellos que son tiendas libres de impuestos. El movimiento también incluye a los negocios tradicionales que han hecho inversiones realmente importantes”.

A su vez, mencionó los esfuerzos para potenciar el turismo de naturaleza. Y como ejemplo citó al Valle del Lunarejo, un maravilloso oasis entre la penillanura riverense muy cerca de Tranqueras, que ha sido declarado área protegida. Sin embargo, no hay absolutamente ninguna indicación en la carretera que invite al turista a desviarse algunos kilómetros. Ni que hablar de los folletos que ofrecen los hoteles en su recepción; todos conducen al free shop más cercano.

Osorio también se refirió a la próxima inauguración del nuevo autódromo de Rivera, que espera recuperar su esplendor y volver a ser sede de competencias internacionales. La pista tendrá una extensión de 3,3 kilómetros y un ancho de 11 metros, con un pavimento asfáltico que permitirá ingresar en los circuitos de Brasil y Argentina. “Hemos recuperado el cine”, dijo el intendente con orgullo.Y es que luego de que la única sala de exhibiciones de Rivera se convirtiera en una mega tienda de ropa femenina, la ciudad se quedó sin pantalla grande. Hasta mediados de 2012, cuando el Shopping Siñeriz inauguró tres salas en 3D para tener a mano los últimos estrenos.

http://paula.com.uy/nota/la-frontera-del-consumo

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